5 mar. 2013

LA PERFECCIÓN






A veces nos empeñamos en buscar lo perfecto. Yo fui uno de los que buscan la perfección constantemente. ¿y de qué me valió?

Yo pensaba encontrar a la mujer perfecta mientras tenía a mi lado quien me hacía felíz amándome.

Yo pensaba encontrar el trabajo perfecto, mientras tenía un trabajo que me daba para vivir dignamente.

Yo pensaba educar a mis hijos para que fuesen perfectos, mientras mis hijos crecían infelices con mis imposiciones.

Yo pensaba hacer la alimentación perfecta, mientras me perdía suculentos manjares haciendo dieta.

Yo pensaba en tener un cuerpo perfecto, mientras quemaba mi tiempo repitiendo movimientos absurdos en el gimnasio.

Yo pensaba en expresarme como un pedante, mientras me perdía escritos y diálogos maravillosos que otros me dirigían.

Yo pensaba en pintar cuadros hermosos, mientras me perdía paisajes naturales que la Tierra me bridaba.

Yo pensaba en ganar un premio Nobel, un Óscar, un Príncipe de Asturias..., mientras otros trabajaban por los suyos.

Y de tanto pensar en la perfección, me quedé divorciado, en paro, con unos hijos indolentes, mal-nutrido, enfermo, sin habla, sin colores, y sin el mejor de los éxitos que la vida nos ofrece, que es precisamente ese: vivir.

La perfección y la felicidad no existen, a veces surgen dentro de la imperfección, esa que hace de las cosas de la vida y, sobre todo, de las personas, algo maravilloso.

Don Imperfecto.



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