31 jul. 2011

La Ansiedad

¿QUÉ ES LA ANSIEDAD?

La ansiedad, como tal, es una emoción que tiene por objeto alertarnos ante posibles amenazas y movilizarnos hacia la búsqueda de soluciones para afrontar dichas amenazas.

Algunos psicólogos han manifestado la necesidad de diferenciar la ansiedad del miedo. Así, el miedo sería una alarma primitiva en respuesta a un peligro presente, y en donde predomina una elevada activación fisiológica, reacciones automáticas de alarma y defensa, junto a un estado emocional altamente negativo. La ansiedad, en cambio, está orientada hacia el futuro, pudiendo aparecer además, junto a la ansiedad misma, una combinación difusa de emociones. Vemos por tanto, que mientras el miedo está más predeterminado por patrones fisiológicos y motores, en la ansiedad predomina más el componente cognitivo, aun cuando también puede manifestarse a nivel fisiológico y motor, como luego veremos.

Cuando percibimos e interpretamos una situación como peligrosa o amenazante, nuestro organismo “se dispara” proporcionándonos la energía suficiente para reaccionar: para atacar, para huir, para defendernos. Cuando esto ocurre, nuestro cuerpo, que es muy inteligente, se prepara físicamente para esa reacción. Así nuestros músculos se tensan (por si tenemos que salir corriendo), nuestro corazón late con más fuerza (proporcionando más oxígeno a nuestro cerebro para que podamos pensar con más claridad), sudamos (para regular nuestra temperatura corporal)...

Sin duda, la ansiedad tiene un valor adaptativo y funcional que ha sido fundamental para la supervivencia de nuestra especie.

La ansiedad, por tanto, es un recurso útil y muy importante para que una persona pueda adaptarse, aprender y hacer frente a los retos de la vida cotidiana.

Sin embargo, la ansiedad, como cualquier otra cosa en la vida, puede a niveles excesivos o en situaciones innecesarias, convertirse en una emoción desadaptiva, anticipando amenazas irreales, peligros imaginados, o provocando reacciones de difícil control para la persona. En este caso ya no hablamos de una ansiedad normal, adaptativa, que facilite el aprendizaje y el afrontamiento, sino de una ansiedad clínica que puede provocar otros desajustes a nivel emocional, en el comportamiento, en su eficacia, en la toma de decisiones, etc. Dicha ansiedad si es persistente y no puede ser controlada por la persona, puede terminar desembocando en un trastorno de ansiedad que necesita ser tratado.

Sin embargo, no estamos indefensos ante las reacciones puntuales y extremas de ansiedad o ante sus efectos negativos, podemos hacer muchas cosas para conseguir controlar un exceso de ansiedad, entre ellas aprender y entrenar técnicas de relajación, o aprender a cambiar nuestra forma de pensar e interpretar más racional y adaptativa ante las situaciones que nos provocan dicha ansiedad extrema.

¿CÓMO SE MANIFIESTA LA ANSIEDAD?

La ansiedad se manifiesta, tal y como hemos anticipado más arriba, mediante tres tipos de respuestas llamados sistemas:

v     Sistema Cognitivo: que provoca malestar mental
v     Sistema Fisiológico: que provoca reacciones corporales
v    Sistema Motor: que provoca cambios en el comportamiento

Con el Sistema Cognitivo nos referimos a los pensamientos:


  •  Preocupación
  • Inseguridad
  • Miedo o temor
  • Aprensión
  • Pensamientos negativos: inferioridad, incapacidad.
  • Anticipación de peligro, amenaza.
  • Dificultad para concentrarse.
  • Sensación general de desorganización.
  • Pérdida de control sobre el ambiente.
  • Dificultad para pensar con claridad.

Ejemplos:
“No puedo dejar de pensar que le ha pasado algo a mi hijo por llegar tarde”
“No voy a poder aprobar el examen”
“Soy incapaz de hacer todo lo que tengo que hacer”


Con el Sistema Fisiológico nos referimos a los cambios físicos internos producidos por una elevada activación fisiológica:

  • Sintomas cardiovasculares: palpitaciones, pulso rápido, tensión arterial elevada, sensación de sofoco o calor.
  • Sintomas respiratorios: sensación de ahogo, respiración rápida y superficial, presión torácica.
  • Sistema gastrointestinal: náuseas, vómitos, diarrea, aerofagia, molestias digestivas.
  • Sistema genitourinarios: micciones frecuentes, enuresis o falta de control nocturno de la orina, eyaculación precoz, frigidez, impotencia.
  •  Sistemas neuro-musculares: tensión muscular, temblores, hormigueo, dolor de cabeza tensional, fatiga excesiva.
  • Sistemas neurovegetativos: sequedad de boca, sudoración excesiva, mareo, lipotimia.

Con el Sistema Motor nos referimos a las conductas motoras observables:

  • Paralización motora
  • Movimientos repetitivos
  • Tartamudeo y otras dificultades de expresión verbal
  • Evitación de situación que le provocan ansiedad.
Ejemplos:
No poder estarse quieto.
Morderse las uñas
Tocarse el pelo continuamente
Comer en exceso o darse atracones
Fumar
Beber alcohol


¿QUÉ GENERA LA ANSIEDAD?

Estímulos o sensaciones internas:

  • Pensamientos, ideas, imágenes percibidos por la persona como amenazantes o peligrosos
  • Percepción de un cambio fisiológico inesperado

Estímulos externos:

  • Situaciones ambientales percibidas por la persona como amenazantes o peligrosas


¿CUÁNDO LA ANSIEDAD DEJA DE SER ADAPTATIVA Y SE CONVIERTE EN UN PROBLEMA?

Cuando la ansiedad es:
  • Muy intensa
  • Muy duradera
  • Muy frecuente
  • Si genera mucho malestar psicológico
  • Si genera una alta activación fisiológica y ésta se mantiene en el tiempo (palpitaciones, dificultad para respirar, temblores, sudores...)
  • Si afecta negativamente a nuestra salud pudiendo ocasionar problemas físicos (úlcera, hipertensión esencial, migrañas...)
  • Si dificulta nuestro rendimiento (nos bloquea y no podemos tomar decisiones)
  • Si genera un comportamiento desadaptado.